Maureen R. Herrera Brenes, calinguero@gmail.com

¿Qué es la pasión para una persona que escribe? Ensaye alguna respuesta, tómese un ratito.
¿Listo? Mi propuesta es: “la pasión es una fuerza enorme que me impulsa a organizarme para realizar algo que me realiza, que me hace sentir plena, en lo que creo desde el fondo de mis entrañas”.
Luego me fui al diccionario y encontré varias acepciones. Algunas no las recordaba y otras fueron inesperadas, pero creo que esta se vincula con lo que estoy tratando de expresar aquí: “apetito de algo o afición vehemente a ello”.
Amigos de un ministerio cristiano nos comparten esta nota:
stico, esperando esos minutos anhelados. El problema es que aunque me encanta leer, soy lenta al hacerlo, y por esa razón es más fácil comprar libros que llegar a la página final. (¿Alguien aquí se identifica conmigo?). Esto explica por qué son pocas las obras que releo. Sin embargo, apenas he terminado este libro y ya estoy con todo el entusiasmo para volverlo a empezar. Su título me atrapó desde el inicio: “Mentalidad antidepresiva. La audacia de vivir feliz”.
libros) se basa en la relación existente entre el editor Max Perkins (Colin Firth, Cuento de Navidad) y el escritor Thomas Wolfe (Jude Law, Espías). Perkins estuvo trabajando como editor literario en Scribner durante un tiempo, periodo en el que no solo trabajó con Wolfe, sino también con otros autores como Hemingway o Fitzgerald. Por su parte, Wolfe fue uno de los novelistas más exitosos de la América del siglo XX, y consiguió su éxito tras publicar «Look Homeward» a la edad de 29 años.

Vargas Llosa dijo que debía ser un premio “para escritores y no para cantantes”; pero Sergio Ramírez mostró más apertura al afirmar que la decisión de la academia sueca sienta un precedente para que, en adelante, “las letras de las canciones que lo merezcan, empezarán a entrar en las antologías de poesía, como debe ser”. Estas líneas no son para entrar en la polémica de si Dylan merece el premio o no; pero sí les comento que toda la circunstancia me ha puesto a pensar en el gran valor que tienen las letras de las canciones. Creo que todos aquellos que trabajamos con palabras, y más aún desde una perspectiva cristiana, deberíamos prestar atención al tema. La cosa tiene que ver con nosotros también.

El pasado 26 de agosto partió a la presencia del Señor el erudito bíblico y escritor Alec Motyer (John Alexander Motyer), a los noventa y un años. Un buen número de sus obras circulan en español. A continuación compartimos un tributo personal de parte de Andrés Birch, de España: