Genius ¡una película para cada editor y escritor!

La película Genius (o El hombre que amaba los libros; o El editor de geniuslibros) se basa en la relación existente entre el editor Max Perkins (Colin Firth, Cuento de Navidad) y el escritor Thomas Wolfe (Jude Law, Espías). Perkins estuvo trabajando como editor literario en Scribner durante un tiempo, periodo en el que no solo trabajó con Wolfe, sino también con otros autores como Hemingway o Fitzgerald. Por su parte, Wolfe fue uno de los novelistas más exitosos de la América del siglo XX, y consiguió su éxito tras publicar “Look Homeward” a la edad de 29 años.

Sin embargo, fue durante el proceso de publicación de la segunda novela de Wolfe, “Time and the River”, cuando surgió la complicada relación con Perkins, ya que Wolfe aseguraba que su obra había sido significativamente recortada y editada antes de su publicación.

Michael Grandage (director de obras de teatro como Don Carlos) dirige este drama biográfico que ha sido escrito por John Logan (El aviador). La película también cuenta en su reparto con Nicole Kidman (Secret in Their Eyes), Guy Pearce (Equals), Dominic West (Pride) y Vanessa Kirby (Everest).

Para ver el trailer de la película:
https://www.youtube.com/watch?v=2kWwwbVN9l4

 ¿Quién era Max Perkins? 
Maxwell Perkins, el legendario descubridor de F. Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway y Thomas Wolfe, no sólo tenía un don para inspirar a sus autores y sacar lo mejor de ellos, sino que también los ayudaba a estructurar sus libros y a pensar títulos, al tiempo que los escuchaba y les prestaba dinero.
Era un hombre reservado, de ojos azules y 1,77 metro de estatura. Trabajaba duro e iba con un sombrero que se quitaba sólo para dormir. Genius, una película que protagonizan Colin Firth como Perkins y Jude Law como Wolfe -uno de sus escritores más desafiantes-, traerá de vuelta su influyente figura. Nacido en Nueva York, en 1884,Max, como lo apodaba todo el mundo, después de estudiar en Harvard y trabajar de reportero en el New York Times, arribó en 1910 a la editorial Scribner -que ya publicaba a Henry James y Edith Wharton-, para revolucionar la literatura estadounidense.
Provisto de un juicio original y mucha astucia, apostó por nuevos talentos, a los que defendió con determinación. En 1914, cuando un manuscrito de Fitzgerald -entonces un egresado de Princeton de 22 años que ya dilapidaba el dinero y bebía de más-, que había sido rechazado por otros sellos, llegó a sus manos, vio algo valioso en él. Mientras discutía los méritos del escritor, Perkins dijo: “Si no vamos a publicar un talento como éste, más nos valdría salirnos del negocio”. El libro en cuestión se tituló A este lado del paraíso y su autor se convertiría más tarde en el artífice de El gran Gatsby (1925), un clásico de la literatura.
Educado con las lecturas de Ivanhoe y Los tres mosqueteros, y con ideas románticas sobre la galantería, el autosacrificio y la aspiración de ser un ejemplo para la comunidad, Perkins trataba a la literatura como un asunto de vida o muerte, y veía su trabajo editorial como “un servicio público para las masas”. Quién sabe si la fascinación que le despertaban las estrategias militares y libros como Guerra y paz, su lectura favorita, le brindaron también la habilidad para conciliar con éxito el interés comercial y la integridad artística.

Sobre Thomas Wolfe 
Thomas Clayton Wolfe (3 de octubre de 1900 – 15 de septiembre de 1938) fue un importante novelista estadounidense del siglo XX.
Wolfe escribió cuatro novelas largas, muchos cuentos, poesía, obras dramáticas y fragmentos de novelas. Su prosa destila poesía, es muy descriptiva, estando sus argumentos en gran parte basados en su vida. Sus libros reflejan la cultura y costumbres de Estados Unidos del primer tercio del siglo XX, en especial los de su ciudad natal en sus años de niñez y temprana juventud y los años vividos posteriormente en Nueva York y Boston. Realizó seis viajes a Europa, lamentando el mucho tiempo que se invertía en el viaje en barco, lo cual dificultaba la relación con este continente, relación que consideraba que debería ser mucho más intensa. Su obra contiene así las observaciones de un estadounidense que descubre interesantes aspectos de Inglaterra, Francia y Alemania que pasan desapercibidos para los europeos. Especialmente importante es cómo, comprobando en 1936 la persecución de las personas por sus razas o ideas que estaba desarrollando el nazismo, presiente que este horror había de llevar al mundo a una gran guerra…
Tras la muerte de Wolfe, William Faulkner dijo de él que era el mejor escritor de su generación; Faulkner se clasificó a sí mismo como segundo. La influencia de Wolfe se extendió a las obras del famoso escritor beat Jack Kerouac y el autor Philip Roth, entre otros. Sigue siendo uno de los escritores más importantes de la literatura estadounidense moderna.
Su relación con Max Perkins
La relación con este último fue como la de un padre con un hijo. Además de reconocer su enorme talento y obligarle a cortar a regañadientes, miles de palabras de El ángel que nos mira (1929) y Del tiempo y el río (1935), Perkins lo ayudaba a organizar sus libros. Al punto tal que un malicioso crítico llegó a decir que sin Perkins no habría existido Thomas Wolfe, y eso marcó el comienzo de una dolorosa ruptura.
Info tomada de La Nación.com.ar, el Club de Libros CR y la web 

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