Las lecturas de los escritores

Maureen Herrera Brenes  calinguero@gmail.com

“Para producir una página, debimos haber leído cien”. La frase me golpeó y me hizo abrir los ojos enormemente. Es del periodista, ya fallecido, Ryszard Kapuscinski, y la citó Carlos Martínez García en un artículo titulado Kapuscinski: leer y escribir. Les cuento esto porque el año está empezando y es un buen momento para hacernos la pregunta: “¿Cuál es mi plan de lectura para el 2010?”

Recuerdo que hace algunos años estuve conversando sobre lecturas con un grupo de colegas periodistas, una de ellas directora de una revista digital especializada en libros. Mencionaron a muchísimos autores cuyas obras yo nunca había leído: clásicos, latinoamericanos, ganadores del Premio Nóbel, vendedores de best sellers y un largo etcétera. Yo me sentí abrumada, como el insecto más chiquitillo e ignorante en el jardín de la literatura.

Sin embargo, después de reponerme de mi autodesilusión inicial, surgieron en mí diversas reflexiones que me ayudaron a orientar mi caminar en este asunto. Por una parte, admití que si quería escribir debía leer mucho más de lo que había leído hasta ese momento y, por otra, entendí que por muchos libros que devorara, era imposible leer todo lo que se escribe. ¿Conclusión? Debía tener un itinerario de lectura, en función de mis intereses. Se los comparto con el fin de motivarlos a diseñar el de ustedes.

Este es el punto en que debo aclarar que mi interés es escribir narrativa, es decir, cuentos y novelas, lo que definitivamente marca mi camino de lectura. Mi recorrido empezó volviendo los ojos hacia los autores de mi propio país, Costa Rica. Desde entonces he disfrutado con las obras de Tatiana Lobo –una de mis favoritas- y Fernando Contreras, entre otros.

En segundo lugar, como estudio inglés, me propuse tener siempre un libro en ese idioma en mi mesita de noche, así conocí Tortilla Flat, de John Steinbeck; The Great Gatsby, de F. Scott Fitzgerald, y en este momento ando en el bolso The Sun Also Rises, de Ernest Hemingway – sus textos directos, de  frases cortas,  son  muy comprensibles para los que no somos hablantes nativos-.

Como tercer punto decidí que, dado que mi  tiempo es escaso, salvo muy contadas excepciones no terminaría un libro si no me enganchaba desde el inicio. Esto se relaciona con mi convicción de que la literatura debe entretener; no es su único fin, pero sí uno importantísimo para mí. Por eso no he leído a Paulo Coelho, porque no me enganchó – y no crean que le cobro su éxito editorial, pues Isabel Allende me gusta mucho-. A propósito de éxito editorial, decidí también que iba a tratar de bajar un poquito la guardia ante la desconfianza inicial que me generan los best sellers. Esa actitud me abrió el camino hacia Las memorias de una geisha, libro inolvidable para mí.

¿Qué me gustaría leer este año?  La lista es ambiciosa, vamos a ver cómo me va arañando tiempos en la noche y en el autobús, porque la verdad sea dicha no leo tan rápido como quisiera. De los latinoamericanos quisiera disfrutar al menos una obra de Gioconda Belli y de Sergio Ramírez, ambos nicaragüenses; de los cristianos, algo de Max Lucado y Keila Ochoa, que se ha convertido en una querida compañera cibernética en este viaje de la creación literaria. También me gustaría releer Fuera del salero, de Rebecca Pippert (publicado por Ediciones Certeza UNIDA (ed)). Entre los costarricenses, quisiera leer obras de Rodrigo Soto y Uriel Quesada.

Y, lo dejé de último con toda la intención, los escritores cristianos nos nutrimos del Maestro. Solo por su gracia, podemos ser reflejo de su mensaje cargado de amor, mensaje y esperanza. Así que la Palabra encabeza mi lista. Por años me sentí culpable por no estudiar La Biblia tan concienzudamente como quería, pero hace algunos meses encontré una solución maravillosa: tomo notas cada domingo en la iglesia y en el transcurso de la semana las repaso. ¡Ha sido maravilloso!

Quisiera terminar con una cita de Carlos Martínez García, quien aprendió una valiosa lección en sus inicios como escritor: “llegué a la conclusión de que poseer información no produce a un escritor, pero que sin un trasfondo informativo considerable, sin una solidez intelectual previa, uno difícilmente puede ser escritor”.  El artículo completo lo pueden leer en la dirección http://protestantedigital.com/new/leernoticiaDom.php?4820

Y ustedes, ¿qué planear leer este año?

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4 Respuestas a “Las lecturas de los escritores

  1. Los años, esos duendecillos irrespetusos que se asoman cada 365 días, me han estado aguijoneando mi corazón en una costumbre que se está haciendo tan frecuente que casi quiero destruír el espejo cada vez que paso junto al peinador.En otras palabras, me adhiero sin condición a las afirmaciones que encuentro en el artículo y pregono también que para ser un buen escritor hay que ser un devorador de libros. El otoño que se adueñó de mi cabellera y de mi lento andar me está entonando la canción cuya letra anima a escribir con la pasión de quien está viendo que el tren de la vida está llegando a la estación donde vivaces pececillos nos señalan un mar de cristal y unas calles de oro. Soy Emmanuel Quiñones y aprovecho la ocasión para invitar a los lectores a conocer mi poemario virtual titulado La (H) Onda de David en www,librovirtual.org A continuación transcribo mi e-mail: emmanuelquinones@hotmail.com Bendiciones

  2. Gracias por este artículo, me ha gustado mucho, me identifico con él. Mientras lo leía recordé esta frase que nunca olvidé: “El hábito de la lectura inexorablemente te llevará al de escribir”.

    Sobre mi itinerario para este año yo me he puesto metas realistas según mi capacidad y tiempo. Primero: leer la Biblia todos los días. 1-3 capítulos diarios, bien leídos, bien estudiados, bien meditados. Y segundo: Dos libros por mes. Uno de ficción y otro sobre algún tema de mi interés.

    Me puse la meta de dos libros por mes porque yo no soy Jhon Maxwell ni Marcos Witt quienes dicen en sus conferencias que leen entre 8 y 12 libros por mes. ¡Bien por ellos! Pero yo no soy ellos, jeje. Dos por mes me satisface y me suena realista para mi mismo. Si leo tres, ¡bienvenido sea! Pero dos es algo que puedo cumplir.

    Noel Navas
    El Salvador.

  3. Hola! yo soy de las que no me pongo metas, prefiero visitar de vez en cuando las librerías y salir con ulgùn libro nuevo o usado…saluditos maureen

  4. Muy interesante artículo. Me gustaría congelar el tiempo para tener más tiempo de leer, pues como dice la frase, “quot libros, quam breve tempus”: tantos libros, tan poco tiempo. Lo bueno es que con tantos libros, quedan muchos buenos libros por disfrutar.

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