Conozcamos nuestro idioma (1), por Maureen Herrera Brenes

En Costa Rica, mi país, llueve casi todo el año. Por este motivo no es de extrañar que tengamos muchas palabras asociadas a la lluvia: llovizna –popularmente, “pelo de gato”- aguacero, temporal, baldazo, tormenta. Cuando se empieza a nublar, sopla el viento y el aguacero se siente venir, la gente del campo dice “huele a agua”. Cuando amanece nublado, suponemos que el tiempo cambiará y en la tarde brillará el sol; en  ese caso el dicho apropiado es: “mañana oscura, tarde segura”. 

 

Esta introducción climática es para ejemplificar la riqueza del lenguaje, la principal herramienta de los escritores. Quienes estamos interesados en trabajar con palabras no podemos darnos el lujo de usarlas de manera pobre o inapropiada. Eso sería tan grave como contratar un carpintero y que este llegue a nuestra casa sin martillo ni serrucho. 

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Quiero compartir con ustedes algunas herramientas que he encontrado en el camino y me han sido de utilidad. De vuelta, ustedes pueden compartir las suyas y así aprendemos todos. 

 

A continuación les hablo de la primera. El año pasado me enteré de que existe un libro llamado Diccionario panhispánico de dudas. Soy periodista, así que se imaginarán la gran joya que ha sido para mí. Ya tengo subrayadas varias partes, a las cuales he llegado con preguntas de mi quehacer cotidiano: ¿Se escribe “medio día” o “mediodía”? ¿Llevan las siglas todas las letras en mayúscula, o sólo la primera? ¿Cuántas palabras deben llevar mayúscula en el título de un libro? No les cuento las respuestas, para que se motiven a investigar. 

 

La segunda herramienta sobre la que quisiera hablarles, es la posibilidad de tomar un curso de gramática española. El año pasado por primera vez cursé uno, nunca es tarde. Sabía que mi formación periodística en esa materia tenía carencias, pero suponía tener más que nociones básicas. ¡Oh ignorante de mí!  Para vergüenza de las escuelas de periodismo de mi país, he de confesar que entré a un mundo sobre el que sabía bien poco. Hoy disto mucho de ser experta, pero encontré una puerta abierta para seguir. Les animo a entrabar amistad con adverbios, conjunciones y preposiciones. A lo largo del viaje encontrarán que las palabras indicativo, subjuntivo e imperativo cobran sentido. 

 

En una próxima entrega les mencionará otras puertas que he encontrado, en esta maravillosa aventura de escribir. 

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6 Respuestas a “Conozcamos nuestro idioma (1), por Maureen Herrera Brenes

  1. Hablando de la riqueza de palabras, en cada país hay diferentes modismos. Por supuesto en México la lengua del náhuatl ha influido mucho, y para la llovizna tenemos “chipichipi”. Lo complicado es que cuando escribimos para un público internacional ¡tenemos que estar consciente de que no todos usan los mismos modismos!
    Se ve bueno el diccionario que recomiendas; hay otro de “Dudas” que he consultado pero no me acuerde del nombre por el momento.

  2. Perdón, no me acuerdO. Tip para escritores: ¡revisen sus escritos!

  3. Les recomiendo un buen libro, ameno, fascinante e ilustrado, que nos ofrece la oportunidad de escapar de la monotonía de tener que consultar manuales de gramática, sintaxis, ortografía o de las torturas de tener que abrir gruesos diccionarios para que, pretendiendo aún ser jóvenes, querer leer con bifocales, de dioptrías vencidas, las microscópicas letras impresas.
    Se trata de la obra escrita por el reconocidísimo filólogo tapatío (Jalisco, Méjico), Antonio Alatorre, y que lleva por título «Los 1001 años de la lengua española». En esta obra podrán apreciar el peregrinaje evolutivo de la lengua castellana…. y llegarán a darse cuenta que una de las conclusiones tácitas que podemos sacar de esta obra, es que no hay español o castellano «puro», todas las versiones que se hablan, tanto en España como fuera de ella, son versiones regionales.
    …se me olvidaba, la obra está también dispobible en Amazon.com

  4. Rolando Baltazar Marin

    Tu artìculo estimada Mauren me permitiò encontrar una forma de extender y enriquecer mi bocabulario, por ejemplo, el de tener a la mano un cuadernillo para registrar alguna palabra “extraña” que se nos cruza en el camino y esto nos permite familiarizarnos con esa paralabra y hacerla nuestra con el paso del tiempo; y ciertamente me ha veneficiado enormemente y quiero darte las gracias.

  5. Maureen Herrera Brenes

    Estimado Rolando: la mayor satisfacción es saber que estos consejos sencillos puedan ayudarnos a todos a crecer. Me alegro mucho. La parte buena de la historia es que con el tiempo lo que al inicio fue una palabra “extraña” se convierte en algo de lo más natural.

  6. Temas: Gramaticales
    Por: Francisco Da Costa Gómez.

    1. De puro + Adjetivo:

    El “De puro” de esta construcción se hace adverbio, Ello quiere decir que, sea cual sea el adjetivo, “De puro” será invariable.

    Ejemplo:
    1. Las casas se desplomaron de puro viejas.
    2. Muchos soldados murieron en Carabobo de puro valientes.
    3. Maria llama la atención de puro bonita que es.
    4. Ella murió de puro valiente.

    Explicación: “De puro” equivale aquí a “por muy”
    1. Murió por muy valiente.
    2. Llama la atención por lo muy bonita que es.

    “De puro” es adverbio, y los adverbios no cambian, no tiene singular ni plural, masculino ni femenino. Permanecen inalterados.

    2. Lo+ Adjetivo+que.

    Este “Lo” no concuerda con nadie. Es neutro y no pronombre. La concordancia la hay entre el adjetivo y el sustantivo que le sigue.
    Diremos correctamente:

    1. Lo bueno que es papá
    2. Lo bueno que es mamá
    3. Lo bueno que son mis hermanos

    “Lo” no ha cambiado, El bueno del primer ejemplo concuerda con papá, “Bueno” del segundo ejemplo concuerda con mamá etc.

    De los ejemplos que ofrece Andrés Bello copiamos:

    1. Lo ambicioso que fue de glorias y conquistas el emperador Napoleón.
    2. Lo divertida que pasaron la noche
    3. Lo melancólica que esta la ciudad

    El ejemplo siguiente es bíblico:
    “Por lo tercos que son ustedes, Moisés les permito divorciarse de su esposa”

    3. El verbo Adolecer.

    Se construye con la preposición de y significa “padecer, penar, sufrir un mal”

    Bolívar, que hablaba y escribía correctamente, ofrece un buen ejemplo, en carta dirigida a Urdaneta en 1830:
    “Los males de que adolezco se han complicado de manera muy penosa”

    4. Verbos Calla y Acallar.

    “Callar” es no hablar o dejar de hablar o dejar de llorar.
    Si la mama lo consiente y besa, deja de llorar el niño.

    Lo correcto en este caso es usar el verbo “ Acallar” y decir; Que la mama lo acalló. Porque “Acallar es lograr que otro se calle, deje de hablar o de alborotar o meter ruido.

    Si hay un desorden tumulto en la calle, o si una huelga resulta violenta, la policía actúa para acallar.

    5. El verbo culminar.

    Significa “llegar a la cumbre, a lo mas alto, al apogeo”. Podemos poner de ejemplo dos hechos de Antonio José De Sucre, cuya carrera culmina, llega al máximo con la batalla de Ayacucho y termina en la montaña de Berruecos, donde lo asaltan y lo matan.

    Después de Ayacucho siguió activo y gano la batalla del Portete de Tarqui, pero su gloria máxima fue Ayacucho.

    6. Cortar y Acortado.

    Conuqueros, sastres y otros tiene mucho que cortar, pero Acortar es abreviar, Acortamos cuando escogemos el camino más corto para ir de un pueblo a otro.
    Acortamos cuando quitamos días a una vacación regresando a casa antes de la fecha señalada

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