Los primeros pasos de una escritora novel

Ahí estábamos, por fin. Un pequeño grupo de estudiantes para escritores novatos.  Pocos años atrás le había confesado tímidamente a unos amigos, mi anhelo de escribir.  Ahora por fin tenía real urgencia de empezar.

No se si mis compañeros de aula se sentían tan inseguros como yo.  Lo primero que pensé es que ya era demasiado tarde y que los escritores deben comenzar muy jóvenes.  De hecho algunos, que podían ser mis hijos, leían con fluidez y gran creatividad sus ejercicios. Eso no ayuda a alguien en  plena crisis de edad mediana.

Fui tentada a dejar esa “locura” y me costó compartir mis avance. ¿A quien le va a interesar lo que escribo?, pensé; hay tantos libros y muchos buenos escritores.  Puedo decir con sinceridad que en cada intento me dolía y avergonzaba mi falta de claridad, estilo y capacidad de redacción. El comienzo es una lucha. Esa es la verdad. Pero algo, que está adentro, te impulsa a seguir y es más fuerte que tu inseguridad.

Durante el proceso de formación en estos seminarios, de fin de semana, los profesores fueron muy comprensivos al escucharnos, me dieron las primeras herramientas y tomaron algo de forma mis primeros intentos.

Lo más importante de este comienzo fue la decisión de seguir adelante y comenzar una disciplina básica de escribir regularmente. Pero, en vista de mi agenda apretada tuve que pensar en un formato que pudiera desarrollar en mi escaso tiempo libre.  Tuve que sobreponerme a mis temores, a mi lucha por encontrar algo de estilo, decidir a que tipo de personas les escribiría y con que fin.  También tuve que apartar tiempo para leer más, pues es bien sabido que no hay manera de escribir, sin una disciplina de leer.  Leí novelas para poder ampliar mi capacidad narrativa.

Para cumplir mi promesa me enfrenté a la tecnología y creé mi propio blog. Así, una semana después de recibir mi certificado de “escritora novel” envié tímidamente a mis amigos, familiares y hermanos más cercanos, un mini cuento, pidiéndoles humildemente sus comentarios. Fue un intento de estilo interesante, pero difícil de lograr, sin mucho tiempo disponible.  Decidí que ese no podría ser el estilo por ahora, tal vez un día pueda explayar mi imaginación.

Entre mis primeros lectores hubo quienes animaran, corrigieran y se identificaran de corazón. No creo que el escritor necesitar quien le lea sea un asunto de egocentrismo. Se escribe es por algo y para alguien.  Así que supere mi “falsa humildad” y continué.  Durante los siguientes doce meses, fui sintiendo un constante deseo de compartir algunos de mis pensamientos y aprendizajes.  Sin embargo fue mucho más que una catarsis. En el acto de desnudar mi corazón me di cuenta que lo que tenía que decir no era algo nuevo, sino más bien el tiempo de expresar muchas cosas que se habían ido guardando en mi corazón en mi propio proceso de maduración y que quería compartir con otros. Muchas veces el anhelo de escribir me atropella en medio del afán del día. Sin embargo no siempre ha sido fácil encontrar los momentos de tranquilidad necesarios. Lo diría también de otra manera, y contratia: se han necesitado momentos de crisis para poder decir algo. Similar a lo que me sucede cuando hago una canción.

Aunque llevo muchos años en el ministerio cristiano, enseñando en diversos contextos y a variados auditorios, y a pesar de que, como terapeuta, mi contacto con asuntos del corazón es parte de mi diario vivir, escribir ahora es una necesidad de conexión en otro nivel;  de sintetizar y sembrar inquietudes en los corazones.  No creo que necesariamente esté diciendo algo nuevo o que lo que escriba va a trascender demasiado.  Es sencillamente un anhelo de edificar a otros; de compartir semillas de verdad, esperanza y cambio.  Siempre me he  desafiando a mi misma y a otros. No me gustan las máscaras, las mentiras y el status quo, pero  por respeto a quienes piensan diferente, decidí decir lo que considero trascendente en un estilo personal y vulnerable, porque no quiero parecer que hablo de lo que no sé.  Creo que ya hay demasiados discursos religiosos que nos dejan vacíos y tristes.

Por eso puedo decir que ha sido un gozo cuando recibo comentarios de personas que se identifican con las luchas de mi corazón, y con la esperanza que encuentro en mi caminar con Dios. Al principio alguien del otro lado del mundo me escribió y me dijo que le había animado leerme porque se identificaba completamente.  Poder hablar con el corazón es una bendición, aunque no es fácil. Ese fue el caso  de “amores extraños” y “La crisis de los 40, al que no lo desbarata lo arregla por fin”, los cuales tuvieron algo de impacto. Debo confesar mi temor a ser vulnerable y que mi auto revelación o desnudez de corazón me exponga a juicios. Pero he decidió correr el riesgo. Anhelo que podamos ser más sinceros y libres a la vez.

Debo también decir que uno nunca es totalmente original y autores como John Eldrege, y Henry Nowen, entre otros, evidentemente, me han inspirado.  Mi último escrito dice: “busco un corazón valiente”.  Creo que busco mi propio corazón y mis motivos. Trabajo en la reparación de corazones perdidos y quebrantados para ponerlos en contacto con la vida. Por eso escribir es un llamado, porque siento que  a muchos  les cuesta expresar lo que viven por dentro.

En la búsqueda de un estilo personal, he usado también mis propias experiencias en diversos contextos, es el caso de “Esperanza en el bosque solitario”, o “Sobre un elefante”.  También he explorado  un estilo narrativo con personajes ficticios como en “No se preocupe todo está bajo control”. Este estilo requiere mucha práctica. Deberé esforzarme en eso. También he sacado tiempo para editar materiales de entrenamiento. Algo que  requiere esfuerzo y planeación.

Un año después de arrancar mi primer blog, comencé a escribir en otro estilo, como parte de mi rol como terapeuta de familia. Así ha comenzado una serie, no personal, en un estilo directivo, breve y práctico con el fin de compartir lo que he ido aprendiendo en mi propia praxis y observación con las familias. De vez en cuando recibo aliento de padres que me cuentan que ha sido útil.  Espero que hayan muchas más series y que lleguen a ser relevantes. Un pastor amigo, padre de una pequeña, me dijo que cada vez que su hija le hace un pataleta se acuerda de mis consejos y recibe esperanza para ser un mejor padre.

No creo que puedo decir aún que soy una escritora. Solo he dado mis primeros pasos. Como al comienzo me siento insegura acerca de la importancia y pertinencia de mi hobby.  Por ahora debo seguir adelante y espero que mi propia experiencia anime a quienes se encuentran como yo dando sus pinitos como escritores. ¿A donde voy? Estoy explorando aún. Consolidando una base de lectores y más que cualquier cosa procurando entender a que me llama Dios, para cumplir su voluntad.

Carmen Eugenia Gallego Cano

Pd. Dedicado a unos cuantos que me han confesado sus luchas por trascender, por entender sus dones y creer que pueden dar aportes significativos.  Les animo a pensar en como pueden seguirse desafiando a sí mismos, en esperanza, contra esperanza.

Abril 23 de 2010

Medellín, Colombia

http://www.cafegallego.blogspot.com

Viste también www.fundacionvinculo.com

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