Verdad en el paìs de las maravillas: Cómo escribir literatura fantástica en una Cosmovisión Cristiana
Esta semana se llevó a cabo esta capacitación a cargo de MAI – América Latina.
Les compartimos acá la grabación.

Escribir el texto a mano. Leerlo en voz alta. Hacer esquemas… Las técnicas para memorizar textos son muy variadas y personales. Pero unos científicos de Melbourne, Australia, dicen que la clave puede estar en la tipografía.
Lo importante, según dicen, es obligar al cerebro a estar alerta para que prestemos más atención a lo que leemos.
Y lo han hecho introduciendo un pequeño obstáculo a la lectura: un espacio en blanco en el cuerpo de las letras que no evita que podamos leer la frase, pero nos obliga a hacer un esfuerzo inconsciente.
Sus creadores, un grupo de investigadores de distintas disciplinas del Real Instituto Real de Tecnología de Melbourne (RMIT, por sus siglas en inglés), aseguran que Sans Forgetica es «la primera tipografía que fue específicamente diseñada para mejorar la retención mental«.
Verdad en el país de las maravillas:¿Cómo escribir literatura fantástica con una cosmovisión cristiana?
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Más que satisfechos con los resultados obtenidos del este primer diplomado, impartido de julio a noviembre 2021.
Agradecemos a MAI y Bíblica Virtual por las facilidades brindadas para impulsar el semillero de escritores latinoamericanos.
Les compartimos algunos datos que pueden ser interés:

Cada año la Red de Editoriales Cristianas Letra Viva otorga un premio al libro que mejor contribuye a la vida y crecimiento de la iglesia en el continente. Libros considerados en el concurso son aquellos que, siendo escritos en América Latina, y publicados durante el año, por una editorial miembro pleno de la red, reciben el mayor reconocimiento de parte de un jurado independiente. Los libros son evaluados de acuerdo a criterios como: la relevancia al contexto latinoamericano, la calidad literaria y el nivel de exégesis y aplicación de la Biblia, inherente en el texto. Sigue leyendo

—¿Entonces quién falta?
—¡El Marinero! —respondió el Artillero, que ese día no había visto a su compañero de la guardia naval, aunque casi seguro de que el batallón de cien soldados estaba completo.
En realidad, el que faltaba era el Cocinero, quien no era un soldado propiamente dicho, pero representaba para el Capitán la persona más valiosa del campamento… Sigue leyendo aquí
