La magia de la sencillez, por Maureen Herrera Brenes

BertaDesnuda1Como periodista, una de las tareas más desafiantes que debo enfrentar es la escritura de un guión para un anuncio radiofónico. Es todo un arte transmitir una idea en 30 segundos. De la misma forma me parece que uno de los retos más grandes de un escritor es lograr textos limpios, donde cada palabra ocupe un lugar preciso y ninguna esté de más. Supongo que coincidirán conmigo en que la sencillez es un arte que requiere mucho trabajo.

Las obras que acompañan este texto son de dos artistas costarricenses; el dibujo es de Juan Manuel Sánchez (ya fallecido) y la escultura, de José Sancho. Los admiro a ambos porque son capaces de transmitir ideas y emociones con unas pocas líneas y formas. Cuando me enfrento a obras plásticas como estas con frecuencia pienso la misma pregunta: ¿cómo serían sus textos si fueran escritores?

¡Qué fácil es sobrecargar un texto de palabras, y que difícil es podar hasta llegar a la idea esencial!  Marcelo Di Marco dice en su libro Taller de corte & corrección, que uno de los peligros más grandes que enfrenta la gente que escribe es enamorarse de sus textos y resistirse a podarlos. En un apartado de su libro que titula La santa tijera dice lo siguiente: “El corte es un actividad esencial en el arte de corregir, y tal vez la más dolorosa. Decididamente amamos nuestros textos, nos dejamos encandilar por sus brillos y encantar por su música. Sobre todo cuando realmente están bien escritos. Pero, a la hora de corregir, hay que desconfiar. Como primera medida hay que desconfiar (siempre, siempre, siempre) de nuestros cuentos y poemas “inspirados”; consecuentemente, debemos volver a ellos una y otra vez, en frío y tijera en mano”.

Haciendo recuento de la forma en que enfrento el tema, llegué a tres consejos sencillos que han sido útiles para mí, y quise compartirlos con ustedes:

1. Recordemos que la primera versión siempre será eso, una versión. Es deseable que le sigan otras, hasta llegar a un texto depurado. A Heminghway le atribuyen esta frase: “la papelera es el primer mueble en el estudio del escritor”.

2. Nuestro lenguaje debe ser entendible para la mayoría de las personas… a menos que estemos escribiendo un texto para especialistas en física, por ejemplo. Esto no significa que debemos renunciar al uso de palabras menos conocidas; cuando es el término preciso me parece válido usarlo. Si  este es el  caso podemos agregar entre comas una breve explicación sobre su significado.

3. Vale la pena leer los escritos de los niños o bien escuchar la forma en que interpretan la vida. Con frecuencia son más directos y limpios, pues no se preocupan de quedar bien empleando palabras rebuscadas. En una antología de 1995 de un colegio costarricense, el Instituto Educativo Moderno, encontré el texto Mis 23 dinosaurios, de Juan Carlos Coto que en ese entonces estaba en II grado, lo que significa que tenía alrededor de ocho años:

“Mis 23 dinosaurios

Mis 23 dinosaurios viven en la caja. A veces oigo cosas en la caja, por las noches voy y están desacomodados. Y si los saco, se pelean o son amigos. Mis Estegosaurios no pueden pelear contra mis T-Rex. Pero los Triseratops sí pueden. Y Diplodacus también. Pero muchas veces pierden”.

La sencillez es capaz de transmitir la mayor complejidad. En este sentido, las parábolas del Señor Jesús son extraordinarias. El Señor transmitió  las verdades eternas con un lenguaje accesible para todos. Yo todavía me estremezco cuando leo las parábolas de la Oveja Perdida y del Hijo Pródigo.

Finalmente, observen el dibujo de Juan Manuel Sánchez y díganme si no perciben toda la sensualidad de la modelo; se trata de Berta, su esposa; amboIMG_6829s se amaron con fuerza hasta que fueron viejitos. ¿Y qué me dice de la obra de José Sancho?, usted podría decir que son solo dos piedras… pero no. Ahí están, sin duda alguna, Trompa y Trompita –así se llama la escultura-. ¡Hasta dan ganas de abrazarlos!

Llegar a la sencillez no es fácil, pero hay un gran premio cuando la obtenemos: el efecto que podemos lograr en quien nos lee.

Notas:

  1. El Desnudo, de Juan Manuel Sánchez, pertenece a la colección del Museo de Arte Costarricense; Trompa y Trompita, de José Sancho, se exhibe en el INBioparque, ubicado en Heredia, Costa Rica.
  2. Datos completos del libro mencionado: Di Marco, Marcelo; Taller de corte& corrección. Guía para la creación literaria.  Editorial Sudamericana. Buenos Aires, Argentina. II edición, 1998.
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Una respuesta a “La magia de la sencillez, por Maureen Herrera Brenes

  1. ¡Maravilloso! (dijiste que fuera esencial eh). Me encantó de verdad.

    Noel.
    http://www.laaventuradecomponer.com

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